La magia de la improvisación teatral – Entrevista a José Luis Adserías

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En esta entrevista hablamos con José Luis Adserías, actor e improvisador, Director de Planeta Impro y Fundador de Impro Training Center (ITC).

Nos explica cómo fueron sus inicios, qué se siente en el escenario y nos habla sobre las técnicas de improvisación teatral y su escuela, donde enseña el método a cualquier persona que lo quiera aprender.

Transcripción de la entrevista La magia de la improvisación teatral:

En YOS Coaching nos apasiona la comunicación y el desarrollo personal en todas sus formas. Por eso hoy hablaremos con un actor que lleva más de 20 años improvisando sobre un escenario: José Luis Adserías.

Para las personas que no lo conozcan, ¿qué es la improvisación teatral?

La improvisación teatral es una técnica en la que los actores o improvisadores salen al escenario sin tener preparado ni un guion ni nada sobre la obra que van a realizar. Lo que hacen es pedir sugerencias al público como detonadores o como inspiración de lo que se va a crear en el escenario esa noche. A veces las sugerencias pueden ser escritas, a veces pueden ser orales y el tema es siempre tener una fuente de inspiración para que podamos empezar a crear historias sobre el escenario.

¿Y cómo te vino la idea? ¿Qué te trajo a este mundo del espectáculo o al de improvisar concretamente?

Pues yo hacía teatro de texto. Creo que hay textos maravillosos, a mí me encanta el texto, la verdad, y estaba trabajando con un director francés en una obra de teatro y un día me dijo: “En Francia hacen una cosa que se llama el Match de Improvisación, los actores improvisan, no hay nada preparado“.

Me pareció curioso, y me puse a investigar hasta que propuse a mis compañeros de clase, con los que yo estaba estudiando teatro en aquel momento: “¿Qué os parece si probamos esto?” La profesora de interpretación dijo: “Venga, yo también me sumo y os ayudo“. Entonces montamos una primera compañía pero en aquel momento, cuando acababa el curso, se acababa la compañía. Lo probamos 3 veces y al final nos separamos y por aquel entonces yo ya decidí montar Planeta Impro. Fui a ver a la primera componente que se llamaba Judith y le dije  “¿Qué te parece si se monta esto?” Y me dijo “Venga, yo me sumo. No te preocupes que yo me encargo de dirigir, de poner la gente y todo” Y a partir de ahí, tiramos adelante.

Hace tiempo ya de eso, “ha llovido” desde entonces…

Sí. Desde el 2001 que fue cuando empezó Planeta Impro. Ahora llevamos más de 5.000 funciones, que se dice rápido pero son muchas.

¡Pues sí! Concretamente, yo os conocí hace más de 10 años: la primera vez que fui a ver “Impro Fighters”. Me gustó el espectáculo que dabais, ¡tan interactivo! Desde entonces, por lo menos desde que yo os conozco, habéis estado en cartel cada semana y dais una media de 4 espectáculos semanales hasta el día de hoy. ¿Cuál es la fórmula de ese éxito? ¿A qué se debe, habéis tenido suerte o qué ha pasado aquí?

La fórmula del éxito…(risas). Por un lado, yo creo que hay un trabajo muy grande de lo que no se ve y de lo que no pasa en escena, que es la perseverancia, en este caso por mi parte, de “Esto tiene que funcionar, tenemos que mejorar el producto, mejorar el producto, mejorar el producto…“. También eso ha provocado que haya gente que ha acabado harta de mí porque decían “El producto ya está” pero mi visión era “No, no, … se puede mejorar el producto“.

La improvisación es arte y el arte se puede mejorar.

La improvisación es arte y el arte se puede mejorar, siempre. Y eso combinado con mi cabezonería.

Por ejemplo, antes de entrar en el Teatreneu estuve 3 años yendo allí a decir “¿Oigan me dejan probar aquí mi espectáculo?” y la respuesta era “No. No nos interesa…“. Y yo volvía a probar al cabo del tiempo y ellos me volvían a decir que no.

Al final, en el 2004 hubo un espectáculo que se dio de baja por algo que no sé y yo creo que dijeron “Vamos a dejarle a ver si ya nos deja de perseguir este hombre” y entramos allí y ya nos quedamos desde el 2004 en adelante. Me acuerdo que en aquel momento se celebraba el Fórum de las Culturas en Barcelona. Me harté a ir a la puerta del Fórum a repartir “2×1”. Siempre ha sido una cosa más allá de la suerte (que a lo mejor también fue suerte, porque aquellos se dieron de baja aquel día y cancelaron el espectáculo).

Yo creo que ha sido algo más cercano a la constancia y no dejarse derribar, pero sobre todo de picar, picar, picar, picar y tirar adelante. Yo creo que los frutos vienen de eso: combinar el tema artístico con un “Vamos a mejorar… Lo sabemos hacer así, vamos a hacerlo de otra manera“….. y así constantemente.

A día de hoy parece que el éxito tenga que venir de una forma rápida, que tenga que venir “ya”. En las startups, en el mundo de la empresa e incluso en ámbitos como el desarrollo personal. Lo queremos todo “ya”, y si puede ser en 3 meses, mejor que en 6 meses. Tú has estado 3 años detrás del Teatreneu, además del tiempo que has estado antes preparándote.

Actualmente, esto ya se puede decir que funciona solo, y en lugar de relajarte y dejarte llevar por esta inercia (en Planeta Impro parece que prácticamente no necesitas invertir más) has decidido abrir tu propia escuela de improvisación: el lugar donde estamos, el Impro Training Center (ITC). ¿Por qué cuando podrías disfrutar y relajarte, quieres enseñar esto?

Es una necesidad personal. El Impro Training Center (ITC) viene de querer compartir una técnica que me ha dado mucho. Yo he aprendido muchísimo de la técnica de improvisación teatral. La elegí porque yo, hablando “terapéuticamente” o como crecimiento personal, tenía problemas con los conflictos, y tenía problemas para decir “no”. Como aquí sólo se decía “sí” dije “Pues elijo esta técnica y así como todos vamos a decir que sí, vamos a estar siempre de acuerdo, así evito tener que decir no“. Luego, trabajé para mejorar eso.

Es una técnica muy positiva: te enseña lo que es la cooperación, te requiere de habilidades que te llevan a mejorar muchos aspectos, como por ejemplo: la comunicación, el escuchar, la intuición, saber qué me quiere decir la otra persona… Cada día que improvisamos hacemos ese esfuerzo, porque como actor no sé qué va a hacer mi compañero, estoy intentando saber lo que no sé. Entonces, a base de trabajar la intuición, resulta que cada vez acierto más veces lo que el otro va a hacer antes de que lo haga. En cuanto hace un gesto digo “Vale, va a ir por aquí” y veo que acierto.

Se trabaja en muchos aspectos, como por ejemplo: perfeccionar cómo comunicar las ideas, el hecho de cooperar y aprender a decir “Bueno, estas ideas que se me han ocurrido se aparcan, ahora estoy con la idea de otra persona y voy a sumarme a su idea y primero vamos a probar esta, luego ya haremos otra historia que será a lo mejor la que yo proponga”.

La gente viene con un concepto de la palabra cooperar y se van con otro completamente diferente.

Y con todo esto me salió la necesidad de compartir la técnica. Me di cuenta que era importante hacer un programa de estudios, por eso he generado un programa formativo de 3 años con 3 niveles: nivel de iniciación, nivel intermedio y nivel avanzado. Me he dado cuenta, ahora que acaba la primera promoción, que el programa ya ha llegado a los 3 años y algunos alumnos quieren continuar, yo les digo que eso ya lo hablaremos y que de momento vamos a cerrar un círculo. Te paras a mirar a los alumnos y ves donde ha empezado cada uno y donde están ahora y ¡guau! ves que la técnica ha hecho su trabajo.

Yo solo me encargo de que la gente venga aquí a respetar el juego y sus normas y desde mi experiencia proponerles posibilidades como por ejemplo: “Mira, prueba a hacer esto, así va a funcionar más y te van a entender mejor…”. Pero sobre todo, yo como entrenador, soy el “sheriff” y digo: “Un momento, usted no está cooperando, haga esto, …” y ves que la gente viene con un concepto de la palabra cooperar y se van con otro completamente diferente.

Luego, hay alumnos que también me cuentan “Pues en mi trabajo, el otro día, algo que no había hecho nunca, lo he hecho” y dices “¡Ah, qué bueno!, ¡bien, bien, bien!…“. No es el efecto que se busca, pero es bueno, es una consecuencia: trabajar una técnica que es muy positiva te lleva a “positivizar” muchas cosas, pero no es crecimiento personal ni está enfocado en ese sentido. Te ayuda a desarrollar y a perfeccionar todo eso.

De lo que más te he oído hablar es de cooperación, de colaboración, de trabajo en equipo más que de trabajo a nivel individual. Sorprende porque muchas personas creen que para improvisar hay que tener muchas habilidades individuales o ser muy bueno, ser muy rápido, tener mucha chispa o mucho carisma. Sin embargo, por lo que me estás diciendo, parece que tiene más importancia el componente cooperativo de trabajo en equipo. ¿Es así?

Sí, así es. La improvisación para mí es un acto de equipo, seamos 2, seamos 3 o seamos 20 tenemos que colaborar los unos con los otros y con nuestras ideas. Tenemos que respetar una serie de normas del juego. Yo siempre digo que si trabajas en equipo y enseñas al equipo cómo funcionar (independientemente de que haya un súper jugador o no lo haya) ellos van a funcionar como equipo. Y habrá equipos de segunda regional y equipos de primera división, pero el tema es que todos van a saber jugar. Y eso es lo que importa, que el que se va de aquí sepa jugar.

Luego hay gente que dice: “Funcionamos como equipo y además estamos súper puestos“. Si eso pasa es maravilloso, pero el tema es que incluso los que no tienen esas habilidades sepan cómo participar del juego. Luego, con la aplicación de la técnica les recalco cosas como: “Oye, fíjate que si esto lo dices así vas más rápido”. 

En la improvisación teatral, atrévete a imaginar. ¿Qué es lo que siempre has querido hacer y nunca te has atrevido a ponerlo ahí, en el asador?

En la improvisación teatral, atrévete a imaginar. ¿Qué es lo que siempre has querido hacer y nunca te has atrevido a ponerlo ahí, en el asador?. Puedes traerlo a la historia y eso ya depende de cada uno, porque cada uno tiene su camino y yo lo respeto. Hay entrenadores que trabajan más en otra dirección, por ejemplo mi compañero Ángel Galán, director artístico de Planeta Impro, trabaja más en la dirección de potenciar a la persona, y yo en cambio potencio al equipo y que trabajen como tal.

Esa es una de las cosas que decías en una charla Ted a la que asistí aquí en Barcelona. Decías que muchos alumnos trasladaban cosas que habían aprendido contigo a su vida diaria, como por ejemplo el trabajo en equipo.

Sí, así es: “Hacer brillar al compañero”, ese es un consejo que siempre he dado. O lo que digo sobre el error: Hay derecho a equivocarse“, porque nadie se equivoca aposta. Nadie dice “¡Venga, que me voy a equivocar!“. Si nos equivocamos a posta se llama sabotaje y eso ya es otra cosa. Puesto que el error nunca lo hacemos aposta, cuando nos equivocamos siempre debemos partir de la base de que lo hemos hecho con la mejor intención y que tenemos derecho a equivocarnos.

Por eso el logo de Impro Training Center (ITC) “no es perfecto”. Si al improvisar nos ponemos la piedra encima de que hay que hacerlo perfecto es mucha presión. Si solo puedes hacerlo bien o muy bien te acabas diciendo cosas como “No me atrevo a improvisar, prefiero tener tiempo para prepararlo todo antes” y hay momentos en la vida donde toca tomar decisiones rápidas.

Tenemos derecho a equivocarnos.

La improvisación es muy estresante precisamente por eso, porque nos podemos equivocar y aparece la posibilidad de error. El error nos lleva a juzgarnos porque nos preguntamos “¿Qué van a decir si me equivoco?, ¿Qué pasará con mi puesto de trabajo?”. Si te equivocas lo vas a hacer siempre de forma involuntaria así que arriesga.

 

Ángel Galán (director artístico de Planeta Impro) y José L. Adserías (director general de Planeta Impro), en plena actuación de improvisación durante la charla "Limitless" en TedxBarcelona

Ángel Galán (director artístico de Planeta Impro) y José L. Adserías (director general de Planeta Impro),
en plena actuación de improvisación durante la charla “Limitless” en TedxBarcelona

Sobre la improvisación teatral es curioso porque hay dos opiniones, a veces muy muy polarizadas. Yo he llegado a oír que improvisar es muy fácil porque solo hay que decir la primera barbaridad que se te ocurra o por el contrario, que improvisar es muy difícil porque hay que ser muy rápido y has de tener grandes habilidades, entonces la gente dice cosas como por ejemplo: “Yo no sirvo para esto…“, “Yo no podría…“. A veces cuesta un poco explicar cuál es la realidad: ¿es muy fácil porque dices lo primero que se te ocurre o es muy difícil porque necesitas muchas habilidades?

Improvisar es relativamente sencillo si respetas las reglas del juegos y si te permites jugar. El tema es ¿nos permitimos jugar?.

Una norma es la de crear una historia con un PROL (personaje, relación, objetivo y lugar).

¿Es válido decir cualquier cosa?. La respuesta es no, porque hay unas normas del juego. ¿Por qué se ponen unas normas? Pues para que exista el juego, ya que si no hay normas, no hay juego. Aunque sea cuando juegas al “pilla-pilla” hay normas. Si te tocan “la paras” tú, existe ese acuerdo. Aquí sucede lo mismo, necesitamos unas normas para que la gente pueda ponerse a jugar y ponerse a crear. Esas normas son muy poquitas. Por ejemplo, una norma es la de crear una historia con un “PROL” (personaje, relación, objetivo y lugar). Otra norma es la de estar enfocado. Otra norma es la de decir “si”. Son una serie de conceptos que permiten trabajar en la improvisación.

Vale todo, pero no cualquier cosa. ¿Cabe todo?, la respuesta es sí. ¿Cabe cualquier cosa?, la respuesta es no. Y es así porque si cabe cualquier cosa ya no estoy haciendo el esfuerzo de hacerte brillar a ti, que eres mi compañero. Para hacerte brillar puedo hacer muchas cosas, pero todas tienen que ir en esa dirección. Todo esto se puede entrenar, por eso la escuela se llama Impro Training Center (ITC).

Hay libertad, pero tienes que hacerlo de una forma que el público te pueda entender.

Teniendo en cuenta que existen estas normas a los alumnos siempre les digo: “Os pararé en las improvisaciones, si os digo que digáis algo, decidlo como tal” y alguno me contesta: “Perdona, pero es que me coartas la libertad” y yo le digo “Ya, pero esta técnica está pensada para improvisar delante del público y el público no es responsable de que tú quieras hacer aquí un alarde de libertad”. Hay libertad, pero tienes que hacerlo de una forma que el público te pueda entender,  tienes que comunicar algo. Estás creando. Puede ser incluso algo abstracto, puede ser cualquier mundo que se te pueda ocurrir: “los zombi-ratas”, lo que tú quieras, me da igual, pero una vez has creado ese mundo todo lo que pase ha de tener coherencia en ese mundo, incluso en el mundo del absurdo.

Tanto esta técnica como este método están orientados a ser un espectáculo. Va a ser presentado y teatralizado delante de un público, pero hay muchos alumnos que no necesariamente son actores ni pretenden dedicarse profesionalmente al teatro. ¿Qué les trae a estas personas a venir aquí y aprender este método? ¿Y qué es lo que te piden?

Es cierto, viene gente de muchas profesiones. Hay abogados, ha venido alguno que era diseñador de videojuegos, seguridad privada, muchos comerciales, dependientes… gente de todo tipo de profesiones. Algunos que trabajan en el mundo de la empresa llevando secciones y otros que no, que son por ejemplo panaderos. En un primero momento, todos ven la diversión, es uno de los puntos importantes. La gente viene aquí a divertirse y porque la improvisación teatral es divertida. Lo siguiente que ven son las habilidades y dicen “¡Guau, esto que veo aquí me puede servir en la vida y en el día a día“, por ejemplo, un fotógrafo dice: “Si entiendo cómo comunicarme mejor con la gente, eso me va a llevar a mi objetivo“.

En la compañía Planeta Impro tenemos una filosofía: Divertir, sorprender y emocionar.

La gente viene a probar, luego descubren algo que les he oído decir a menudo y que es: “¡Oh, esto me parecía más fácil!“. Dicen “Yo cuando lo veía en el escenario pensaba que era todo más fácil“. Y no, no es cuestión de fácil lo difícil. Improvisar requiere una destreza y hay que afinar esa destreza para poder jugarlo.

Nosotros tenemos una filosofía en la compañía Planeta Impro: “Divertir. Sorprender y emocionar”. Hay otras compañías que funcionan haciendo chistes y aquí el chiste está prohibido porque bloquea la acción de la historia. Siempre jugamos para que los alumnos, vengan de donde vengan, disfruten y luego puedan mostrar el trabajo me han hecho con seguridad.

Has dicho “escenario” y esto me ha llevado a pensar que cuando los alumnos hacen la formación, cada cierto tiempo hacen una muestra de teatro. Ellos también suben al escenario. ¿Cómo viven ellos ese hito, ese ir subiendo al escenario? ¿Qué hacen allí?

Allí descubren lo que es estar delante de un público y eso es lo importante. Que sepan estar en el escenario y que lo pasen bien jugando.

Bueno, pues aquí estamos, en el Teatreneu. Aquí es donde se hace la magia

¡Ay, sí!. Aquí es donde los alumnos pueden experimentar y probar todo lo que aprenden en los cursos y lanzarse al vacío….. ¡a disfrutar del error y de todo lo que salga!

¿Mucha adrenalina eso, no?

Sí,  sí. Es maravilloso verlos cuando están en camerinos “¡¡¡aaarrgghhhh!!!…..¡¡¡aaarrgghhh!!“.

Luego, conforme van pasando las muestras, va habiendo más calma. Se aceleran un poquito a veces, hacen el calentamiento y hay que frenarles, pero se lo pasan muy bien. El resultado es que todo el mundo, cuando acaba la muestra, acaban con la sensación de “¡¡¡Guau, lo he disfrutado mucho!!!” y se llevan mucha experiencia con ellos, por ejemplo: “Aquí me ha costado arriesgar” o “Aquí he arriesgado“, es experiencia tanto para un lado como para el otro. Y entonces luego podemos seguir entrenando, habiendo descubierto muchas más cosas.

Como nos dedicamos a enseñar a hablar en público, muchas personas nos dicen que esos nervios no los viven de una forma agradable. No sé si esto pasa alguna vez en las muestras de teatro con los alumnos que salen a escena, que esos nervios lejos de ser un subidón agradable, son un subidón del tipo: “¡Que no!, ¡que no subo al escenario!”.

Sí, hay muchas maneras de vivirlo. Algunos alumnos lo viven de una manera y otros alumnos lo viven de otra.  Al final yo creo que todos se acaban contagiando de lo bueno, porque salen en grupo.  A veces, si sales a hacer una ponencia y estás tú solo…….. Aquí es diferente, están en grupo y se dicen cosas como “¡¡Confío en ti!!“, “¡¡vamos!!“. Tienen un apoyo muy grande. Vosotros, que entrenáis a managers, me cuesta imaginarme a los managers diciendo cosas como “¡¡Ehh, vamos, confío en ti!!”, me imagino que los managers dicen cosas más del tipo “Bueno, que vaya bien“.

En la improvisación teatral, se genera una complicidad muy grande. También se les entrena para confiar, se les enseña que somos un grupo y que el resto del grupo está disponible para ti.

En ese sentido, en la improvisación teatral, se genera una complicidad muy grande. También se les entrena para confiar, se les enseña que somos un grupo y que el resto del grupo está disponible para ti y es ahí donde tú puedes encontrar la tranquilidad porque lo que no des tú, lo dará otro. Porque tú no tienes la responsabilidad de darlo todo.

De todas maneras creo que la gente ve un miedo común en hablar en público y en la improvisación teatral. Cuando salgo de un espectáculo lo que más me preguntan es: “¿Y nunca te has quedado en blanco?” y yo les digo “Pero si no tengo texto ¿cómo voy a quedarme en blanco?”. Para quedarme en blanco debo memorizar algo previamente y luego no recordar cómo decirlo, y yo no tengo nada memorizado. Yo solo tengo que abrir la boca y hablar.

El miedo a quedarse en blanco, que me imagino que vuestros alumnos también tienen, es un tema súper generalizado. Parece que todo el mundo lo tiene y tiran para adelante. Les aparece un punto fuerte.

Sí, además es un miedo muy irracional: Desde la improvisación, como tú dices, si “yo no tengo texto ni guión” no puedo olvidarlo (porque no lo tengo). Pero hay personas que incluso sabiendo que van a presentar con un Powerpoint©, con una lista o con un guión que tienen escrito, también pueden sufrir el miedo a quedarse en blanco… cuándo en realidad, lo tienen escrito en una diapositiva, por ejemplo.

¡Claro!, o el miedo a “¿Y si me preguntan algo y no sé la respuesta?

¡Ah, sí, esa es muy típica! Y a la gente le angustia no tener la respuesta, o no tener la respuesta correcta.

¡Claro! es el factor imprevisto, pero es imprevisto precisamente porque nadie lo puede prever. No podemos estar preparados para todo o nos encerramos en una burbuja, esperando que no caiga un meteorito justo en el edificio donde nos hemos encerrado en la burbuja ¿sabes?…. La rueda siempre va para algún lado.

Jugar y no juzgar. El punto es ese, quítale la zeta a “juzgar” y sal ahí a “jugar”.

Yo creo que es un tema sobre todo de confianza y también de juzgarse, lo que hablamos antes, de jugar y no juzgar. El punto es ese, quítale la zeta a “juzgar” y sal ahí a “jugar” y a pasarlo bien. Eso es lo que pasa aquí, en este escenario, que ves a los alumnos improvisar y que la experiencia que viven es positiva, siempre se llevan un “¡¡Guau, yo quiero repetir!!

Si, es cierto. Yo ya he hecho dos muestras de teatro improvisado con vosotros y la verdad es que es fantástico y ya tengo ganas de hacer otra más. Ya queda poquito para la próxima.

Si, es verdad, ya queda poquito.

Cuando salimos a las muestras de teatro a veces pienso algo, pero no te lo llego a preguntar porque estamos metidos en esa vorágine y aprovecho y te lo pregunto ahora: ¿tú cuando ves a los alumnos te acuerdas de las primeras veces que tú salías ahí?

Sí, me acuerdo. Hay un dicho que yo digo muchos en los entrenos: “Yo antes de ser cura he sido monaguillo” y por tanto, lo que se intenta desde el Impro Training Center (ITC) es que con mi experiencia de 20 años haciendo improvisación teatral, trato de ahorrarle tiempo de error y fallo a los que vienen a entrenar. Con toda mi experiencia voy a ayudarte a que tú lo puedas hacer más rápido que yo, porque en ese camino de aprendizaje  me encontré de todo. Los nervios eran muy grandes los primeros años, ya no te digo las primeras veces…… los primeros años.

Hay algo que aparece constantemente cuando acabas los primeros shows y ese algo es el “Y si….“, “¿Y si en lugar de esto hubiera dicho aquello otro……?“. Esos “y si….” vienen por la noche y te persiguen, hasta el punto de estar en la cama y te viene a la mente “¿Y si hubiera dicho esta frase?…… ¡la historia habría sido perfecta!“. Es querer corregir lo que ya no puedes corregir y además te persigue y sigues con recuerdos……”¡Ay, aquí he dicho que no, Dios mío!“. Eso acompaña durante una parte del proceso a los improvisadores.

Por la experiencia de la compañía de teatro y por mi propia experiencia sé que después de un tiempo las frases van cambiado. Después de eso coges más confianza pero tienes que luchar porque como buscamos siempre la seguridad tiendes a repetir personajes en vez de estar abierto a lo nuevo. Luego hacen falta muchos años para llegar a otro punto, yo ahora ya salgo y no lo juzgo, simplemente salgo, miro al compañero, observo y en función de eso vamos haciendo y construyendo juntos.

 

Cartel de Planeta Impro anunciando su espectáculo de improvisación "Impro Show"

Cartel de Planeta Impro anunciando su espectáculo de improvisación “Impro Show”

Has dicho que fueron años de estar nervioso, de pasar nervios antes del escenario y sobre el escenario. Tratándose del teatro se podría decir que existe el “momento pasillo”, que es el momento en el que tú te vas acercando al escenario y vas viendo todo. El “momento pasillo”, llevado a otro contexto como por ejemplo en las reuniones, podría ser cuando se habla por turnos y la persona ve que su turno se acerca y que pronto le toca y que es el siguiente en hablar y entonces le atacan los nervios.

Has dicho de que esa sensación puede durar tiempo y hay personas a las que les gustaría que en un curso para hablar en público de 4 horas, o de 16 horas o incluso de 30 horas, les “extirparan eso” y de repente dejar de sentir nervios, dejar de sentir prácticamente nada y estar como anestesiado. ¿A día de hoy cuando vas a subir al escenario, en el “momento pasillo”, tú todavía sientes un poquito de mariposas en el estómago?

¡Sí, si, que las hay! Y también hay mucho respeto. Pudiendo tener un texto y pudiendo tener un trabajo previo hecho, elegí no tenerlo (elegí la improvisación) y eso me obliga a estar mucho más despierto y abierto a la creación porque no tengo ese soporte. Los nervios están siempre, aunque de otra manera diferente al principio porque los vas “positivizando”, piensa que llevo miles de funciones.

Hay un mecanismo que hace que desde el calentamiento tu cuerpo vaya entiendo que se está preparando para improvisar, por eso se hacen las rutinas de calentamiento. El cuerpo sabe lo que le va tocando en cada momento desde una hora y media antes del show hasta que empieza el show.  Cuando suena la música que se escucha al principio del show el cuerpo ya está listo, me recuerdo la técnica siempre. Yo tengo la técnica como un mantra y me lo repito constantemente “Decir siempre si……. decir siempre sí…….. decir siempre sí…….”. Hago mi mantra y entonces entro a escena y ahí sí que me olvido de todo. Una vez abro la puerta se acabaron los nervios y a partir de ahí ya es hacer el show y disfrutarlo y es lo que siempre les digo a los alumnos.

A los alumnos les digo: Equivocaros, no pasa nada, tenéis el permiso. Jugad, disfrutad, probad, porque va a ser la experiencia que os llevéis.

A los alumnos les digo: “Equivocaros, no pasa nada, tenéis el permiso. Jugad, disfrutad, probad, porque va a ser la experiencia que os llevéis“. Yo, cuando salgo al escenario, salgo a llevarme una experiencia, aunque hay una responsabilidad porque el público ha venido a vernos y en mi caso se trata de Planeta Impro, una compañía de teatro profesional. El público que ha venido a vernos tiene que salir muy satisfecho, se han dejado un dinero y se han de llevar un buen show.

Igualmente sigo teniendo ese respeto y ese dar el máximo y estar siempre a tope, dentro de las limitaciones. A todos nos pasa que a veces venimos con la cabeza un poco así porque ha pasado algo o te ha llamado un amigo y  te ha contado algo preocupante, o estás cabreado porque ha pasado algo. Eso aprendes a limpiarlo, poco a poco se limpia todo.

Has dicho una cosa que me ha gustado mucho: “Entrenar el cuerpo, porque el cuerpo ya sabe qué va a salir a la escena”. De alguna manera es como si el cuerpo tuviera memoria y cuando tú lo preparas ya te vas anticipando y lo vas preparando. En contrapartida a la mente, que a veces va por libre porque te sigue diciendo tonterías cómo “Te vas a quedar en blanco” o “Esta idea no es buena“. Sin embargo con el cuerpo no pasa lo mismo, al cuerpo lo vas preparando y le vas diciendo “Venga, vamos a salir, vamos a exponer, vas a tener un rato de nervios…”. Pero es cómo cuando haces una carrera: No es lo mismo arrancar a correr sin haber calentado, que llevar corriendo 5 o 10 minutos.

Es uno de los consejos que les doy a las personas que hacen nuestros cursos de hablar en público: que traten de tener una pequeña interacción con el público antes de empezar a hablar. Que no sea que estén callados como un muerto y de golpe empiecen a hablar, ya que al principio la voz está “apagada” y las cuerdas vocales se tienen que calentar poco a poco.

Y sobre todo, lo que digas tiene que venir de escuchar lo que hay en escena. Cuando sales no has de pensar en lo que quieres decir, has de ir a cooperar con lo que hay, y así volvemos a “estar en el cuerpo”. Si pienso, es porque tengo una idea y voy a ver si mi idea encaja ahí. Y ese trabajo en improvisación ya es más complicado. El trabajo en improvisación teatral se basa en trabajar para una sola idea, no en trabajar en muchas ideas a la vez.

Cuando todo el mundo se pone al servicio de una única idea es cuando esa idea es potente. Por el contrario, si lo que surge es hacer una idea compuesta de muchas ideas diferentes, es como si fuéramos a escribir una película, por ejemplo, Star Wars o cualquier tipo de película, como Indiana Jones. Imagínate la escena:

– Improvisador 1 al resto del grupo: “Oye, a ver qué os parece: Es la historia de un arqueólogo”.

– Los demás: “¡Si, vale!”

– Improvisador 1: “Pero, ¿Qué os parece si el arqueólogo tiene una hija? ¿Y además que os parece si……?” (y sigue sumando más ideas a la propuesta inicial).

– Improvisador 2: “Oye, ¿y si en lugar de ser arqueólogo hacemos que no tiene ni idea de arqueología y se ve metido en la movida?”

Esta última propuesta ya no suma a lo que se había creado, eso ya es otra película, que creo que también existe. Es otra idea. Uno de los improvisadores puede decir: “El personaje no sabe de arqueología pero se encuentra el mapa del arca perdida y decide ir a buscarla por el motivo que sea”. Al final eso no es una sola idea a la que pueden ir todos a sumar, si no que son muchas ideas diferentes.

Claro, de esa manera sería como tener que desmontar todo lo que el grupo ha creado hasta ese momento para que encaje en esa nueva idea. Eso no significa que tenga que salir mal, pero ya se está haciendo el doble de trabajo.

Si, y ahí es cuando te cansas. En los shows de improvisación en los que vas fluido, te cansas de energía física, pero es una energía que va libre. Es mucho más difícil en los shows en los que te vas encontrando piedras o ideas que te hacen plantearte repetidamente “¿Y ahora como metemos esto aquí?“. En esos shows acabas cansado mentalmente y también del cuerpo. En los shows que fluyen bien acabas cansado físicamente, pero no de la cabeza, porque no estás todo el tiempo dándoles vueltas a las ideas para que sean sólidas.

¿Qué es lo que más te satisface de tu trabajo?. Puede ser como actor de improvisación, como director del Impro Training Center (ITC) o como entrenador de alumnos.

Como actor es la sensación de curar con la risa. Una de las cosas que más me gusta de hacer comedia y de explicar estas historias es dar un espectáculo donde la gente se olvida de muchas cosas mientras está viéndome, muchas veces la gente sale diciendo “¡Guau, muchas gracias, me habéis hecho olvidar durante un rato la mala semana que he tenido o el día desastroso que he tenido….!“. Y yo creo que es ahí donde se habla de “curar“, estás dejando que la gente suelte, desconecte y fluya contigo. Eso me encanta.

Una de las cosas que más me gusta de hacer comedia y de explicar estas historias es dar un espectáculo donde la gente se olvida de muchas cosas mientras está viéndome.

Como entrenador del Impro Training Center (ITC) disfruto viendo cómo la gente se transforma, cada uno en su nivel y sus capacidades. Ves donde empezó aquella persona y donde está ahora y como la gente va cambiando a través de la formación. Eso es un gozo. Tras cada muestra de teatro poder ver como el grupo está haciendo cambios y por dentro dices “¡Anda, míralos. Mira lo que acaban de hacer!”. Eso es lo que me encanta.

¡Qué bueno! ¿Y qué consejo le darías a una persona que haya visto esta entrevista y que se interese por la por la comunicación, por la improvisación teatral o por lo que hacéis vosotros? Algo que les pueda inspirar, teniendo en cuenta tu experiencia y todo lo que has vivido y lo que has hecho.

Mi consejo es dale espacio a tu imaginación y ve a un sitio, en el caso del Impro Training Center (ITC), donde poder explorar las cosas que tienes en la cabeza, esas historias que siempre has tenido y esos personajes que te hubiese gustado ser. Puedes vivir muchas cosas, si te das el permiso. Entonces el consejo es date el permiso para vivir tus historias, no te quedes solo con las que tiene marcadas.

Date el permiso para vivir tus historias, no te quedes solo con las que tienes marcadas.

Mira, precisamente el otro día mi hija que solo tiene 2 años, me suelta: “Papá, el destino se puede cambiar“. Y me lo dijo en un buen contexto y eso fue lo que más me sorprendió. Los niños tienen estas cosas, de repente te sueltan frases de ese tipo y dices “¡Guau, qué bueno, mi hijo es superdotado!“. Todos los niños hacen a veces este tipo de conexiones, de repente. Yo creo que en el teatro de improvisación le damos vida al destino de muchos personajes y además es un espacio donde van a cooperar todos contigo, un espacio muy positivo donde te sientes arropado. Siempre sientes que la gente está disponible para ti. En ese sentido yo creo que está muy bien y de paso aprendes a transmitir tus ideas.

Hemos hablado de divertir, de sorprender, de que la gente se ría, de estar en el escenario y también hemos hablado de nervios.  Una última cosa, Jose, ¿para ti qué es la comunicación?

La comunicación sería pasar una información con intención de conseguir una reacción de la otra persona.

A ver, ¿podemos repetirlo, pero poco a poco?

Si: Pasar una información con la intención de la persona reaccione a esa información. Eso significa que la comunicación puede ser de muchas maneras, puede ser física o puede ser oral. En improvisación trabajamos el “gibberish” que son ejercicios que hacemos con lenguajes inventados y aun así nos entendemos igualmente. Por eso la comunicación tiene que ver con las ganas de comunicarse y creo que eso es una necesidad.

Uno puede hablar, y hablar no es necesariamente “comunicarse”. “Hablar” es hacer sonidos con la boca, que es lo que pasa en la improvisación cuando dos improvisadores están en escena y el público ya ha entendido de que va lo que están haciendo, pero aun así ellos dos se quedan ahí “chiquichí, chiquichí” (dándole vueltas, entre ellos, sin tener en cuenta al público). Así no se hace, porque comunicar es “Tengo intención en lo que te estoy diciendo, quiero que llegue y que pase algo con lo que estoy diciendo” y ahí creo que se genera la comunicación.

¡Qué bueno, José! Estoy súper agradecido porque hayas querido hacer esta entrevista con nosotros, creo que por hoy ya está porque me parece que vais a salir a actuar dentro de un ratito aquí en el Teatreneu.

Si, en un momentito ya salimos a actuar. Gracias a vosotros, ha sido un placer compartir con Yos Coaching esta entrevista y os deseo todo el éxito.

Agradecimientos:

Teatreneu

Realización:

Fertrudis Films

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